Cuando llega el calor, la EM empeora.

30/10/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

Ya sé que estamos en otoño y que técnicamente no hace tanto calor, pero yo aún sigo pasándolo un poco mal a veces con la temperatura así que…

              ¡Qué poco elogiamos al ventilador a aquellos que nos hace falta!

Voy a reconocerlo, siempre he sido muy calurosa. Pero mucho, mucho. Pues imaginaros mi felicidad al enterarme que el calor afectaba bastante a la esclerosis… ¡Nooooo! Además, este verano en Barcelona ha sido horriblemente caluroso. Alegría no, lo siguiente; espero que se note mi ironía.

Ya hablo en serio, el calor nos afecta más que al resto. Si mi pierna ya por la espasticidad se ponía rígida y agarrotada, súmale que las altas temperaturas hacen que las cosas en general se dilaten; resultado pierna espástica y encima hinchada cual muñeco de Michelín. Un espectáculo, en resumen.

Asimismo, tenemos más dificultades para regular la temperatura corporal. A lo que todo el mundo puede considerar un poco de fresquito; yo noto, y no exagero, frío polar.Bueno, al problema del calor sofocante ¿qué he hecho yo? Pues comprar un ventilador fantástico y maravilloso para al menos poder dormir por las noches. Al salir a la calle el calor sigue ahí; pero he ido con muchos vestidos para ir bien fresquita, muchos centros comerciales con aire acondicionado, y nunca salir de casa a horas en las que el sol esté en todo su esplendor. Esto ¿qué quiere decir? Que por la mañana si he tenido que salir ha sido para comer, que en el restaurante se está fresquito; y el salir por la tarde ha sido más bien a partir de las 6:30.

De esta manera he podido más o menos sobrevivir al verano, aunque viendo el cambio climático que se está produciendo; no sé si servirá la misma estrategia para el verano que viene. Como siempre he dicho, a todo se puede uno adaptar para que nuestra vida siga pudiendo seguir su curso.