Silla de ruedas eléctrica II

13/01/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Ya os conté que me habían concedido la silla eléctrica, y que la habíamos ido a elegir y todo para que me la trajesen a casa al día siguiente. Habíamos calculado muy bien que la silla cupiese en el ascensor, lo que nadie pensamos es que para entrar en mi portería hay un pequeño escalón, que además es más alto de un lado que del otro.

Ese escaloncito la silla eléctrica no lo puede solventar de momento. Menos mal que la presidenta de mi edificio ya me había dicho cuando me vio con la otra silla, que se podría poner una rampita para facilitarme la faena. La rampita que podía ser algo opcional, ya era una necesidad. Picamos a la presidenta, y ésta dijo que se pondría lo más pronto posible en contacto con los gestores del edificio para decirles lo de la rampa. En eso estamos, esperando.

Ahora teníamos que conseguir que la doctora que solicitó la silla, me la validara. Eso iba a ser difícil, puesto que no tengo hora con ella, tenía que buscar la manera de poder colarme en un hueco. Le pregunté a mi fisio María – con la que sigo en contacto, os lo tengo que contar aún -, si sabía cómo lo podía hacer para colarme. Llama a rehabilitación, y explícale a la secretaría de recepción para qué necesitas a la doctora y ella te dirá. Eso hice, llamé por la mañana expliqué que solo necesitaba que me validara una silla que ella me pidió, y ya está. Me dijo que fuese esa misma mañana y que en cualquier agujero sin paciente que tuviese me metería. Me validó la silla, y también me dio visita con ella en abril para que pueda hacer un poco más de rehabilitación. Y es más, vino la ortopeda de Can Ruti, y ya se llevó ella el papel validado para su ortopedia, nos ahorramos un paseo esa tarde al centro.

Una vez solucionado el problema de la validación de la silla, ya lo que podía hacer era usar la silla, no obstante, sin la rampa para entrar en la portería; era muy difícil salir a la calle ya que volver luego a casa era muy difícil. Bueno, volver a casa no era difícil, sino meter la silla en casa es difícil; le ha provocado a Álex dolor de espalda y de hombros del esfuerzo.

Sin embargo, entrar en la portería no era lo único complicado, aunque la silla nueva encaja en el ascensor, queda justa. Quedan tan justa que el que yo entre ya sentada dificulta el que el ascensor se pueda cerrar. Si el ascensor no se puede cerrar, ni sube ni baja pisos; la utilidad del ascensor entonces es 0. Estamos buscando la manera de cómo posiciono las piernas ya sentada en la silla, dentro del ascensor, para que no sean una molestia a la hora de tener que cerrarse las puertas. Mi pierna derecha, y su espasticidad, colaboran cuando quieren; así que buscar la manera de colocarla dentro del ascensor está costando más de lo que debería. Lo seguiré intentando.

Y ya lo último que es un problema para la silla eléctrica, mi barrio. No me acuerdo si ya os lo he contado que vivo en un barrio de Badalona plagado de cuestas, y cuestas bastante inclinadas. Sumemos a las pendientes muy pronunciadas, que los pasos de peatones tampoco son planos; en resumen, salir por mi barrio de paseo, es querer salir a una zona llena de bombas antipersona, o anti-silla de ruedas eléctrica. Estas son las cosas de las cuales me avisaron en la ortopedia que debía tener cuidado porque podían provocar que la silla se me viniese encima, como el día del autobús; la cosa es que, si comparamos el peso de una silla manual, al peso de una silla eléctrica; la silla eléctrica encima me puede hacer muchísimo daño.

Esto es con lo que tengo que aprender a lidiar aún con la silla eléctrica, ya os contaré cuando le coja el truco a todo esto.