El brote inesperado

10/02/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Os cuento el susto que tuve la noche del 26 de enero. Yo soy enferma de esclerosis múltiple del tipo primaria progresiva. ¿Por qué yo me sentía tranquila por tener este tipo de esclerosis? Porque pensaba que nunca tendría un brote. ¡Qué equivocada estaba! Esa noche del 26 al 27 de enero tuve un brote.

Serían alrededor de las 2 de la madrugada y me quise levantar para ir al baño, qué sorpresa me llevé cuando no solo no podía mover la pierna derecha, que es mi pierna más afectada por la esclerosis, sino que tampoco podía mover la pierna izquierda. Me asusté tanto. Llamé a mi chico para que me ayudara a mover las piernas y se quedó de piedra al ver lo rígidas que estaban mis dos piernas. Intentó doblarme las rodillas para que pudiese levantarme e ir al lavabo. Nada. Imposible. No pude ir al lavabo, me meé en la cama.

Mis padres se enteraron también de que algo pasaba y vinieron a mi habitación. Entre mi padre y mi chico me levantaron, mis piernas seguían rígidas, no pude llegar muy lejos y acabé en el suelo de mi habitación. ¿Y ahora cómo me levantaba? Estuve tirada en el suelo no pudiendo mover las piernas un buen rato.

Creo que media hora después, entre mi padre y mi novio me levantaron y me pusieron en la cama. Mi madre me ayudó a cambiarme, obviamente, me había meado encima. Me tomé unas gotas de rivotril, que me ayudan a que la pierna no me impida dormir por las noches, y ya pude dormir tranquila.

Por la mañana, las piernas se levantaron como siempre, la derecha con su espasticidad de siempre, y la izquierda tan normal. Pero había tenido mucho miedo así que llamé a la enfermera de mi neuróloga para ver si por casualidad mi neuro tenía un hueco para verme esa mañana. Después de explicarle lo que me había pasado, me dijo que a las 13:30 los lunes tiene tiempo para urgencias, que estuviera allí que me vería.

Me exploraron, y mis piernas otra vez se pusieron rígidas. En esas condiciones la exploración fue bastante complicada, pero desde luego vio el problema, mis piernas no estaban así antes.

Me preguntó si había estado estresada. Sí, he estado y estoy estresada. Todo el “accidente” que os conté del autobús me está estresando mucho. Si hay una cosa muy desaconsejable en esta enfermedad, es el estrés. Y el estrés de lo del autobús me ha provocado un brote.

Le tuve que preguntar que cómo era posible un brote teniendo esclerosis primaria progresiva, y me dijo que no es del todo imposible un brote, aunque mi esclerosis sea la progresiva. Esta enfermedad sorprende, y no todo es blanco o negro, si estoy con un nivel de estrés más alto de lo normal, no es descabellado que esto haya pasado. Me recetó cortisona para 3 días, por si tenía algo inflamado, y ya he vuelto a mi supuesta “normalidad”.

Eso sí, me han adelantado la resonancia magnética que tenía en abril a febrero, y no solo va a ser cerebral, sino que también va a ser medular; para ver si ha cambiado algo en el cerebro o en la médula.

¡Qué susto me dio el brote! Espero que haya sido el único.