La rampa ya llegó

08/04/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

En mi portería siempre ha habido un problema: un escalón para pasar por la puerta. Cuando salía de casa con el andador eso no era tanto un problema, ya que la espasticidad de mi pierna no era tan exagerada como lo es ahora.

Actualmente, a la calle no salgo en andador, sino que la silla de ruedas es mi compañera, no obstante, ese escalón es un problema porque he tenido que bajarme de la silla cada vez que hay que pasar por la puerta. Levantarme, subir el escalón y ya ir hasta el ascensor.

Bueno, por culpa de ese horroroso escalón – y por lo poco accesible que es mi barrio – tengo la silla eléctrica en casa sin poder utilizarla, pesa tantísimo esa silla, que es muy difícil subir el escalón maldito. Con las ganas que tenía de disponer de una silla eléctrica, y resulta que el primer impedimento me lo encuentro en mi edificio, no he necesitado irme más lejos.

Pues resulta que un día vine de, no me acuerdo dónde con mi madre, y tuve que hacer lo de siempre levantarme de la silla para subir el escaloncito. Ese día mi pierna estaba espástica perdida y no pudo subir como debería el escalón ¿resultado? Acabé en el suelo. Estuve un buen rato en el suelo, mi pierna estaba rígida como un palo, y mi madre tampoco pudo ayudar a levantarme. Ante esta situación, tuve la suerte de que en ese momento entró en la portería la presidenta de la comunidad, y me pilló tirada en el suelo sin poder levantarme, le explicamos el problema del escalón y dijo que se encargaría de quitar ese escalón, y poner una rampa para que no me volviese a pasar eso nunca.

Pues cambiaron el escalón maldito por una fantástica rampa, ya puedo salir y entrar de la portería en silla sin tener que levantarme.

Os estaréis preguntando cómo me levanté del suelo aquel día. Pues otro vecino, que es muy majo, también entro en la portería al poco y se encontró con mi situación. Dijo que él me levantaba, que se había dedicado a levantar a enfermos en su país, es de Marruecos, y en un momento me supo cómo tenía que cogerme, y me levantó del suelo.