Problemas con el sofá

27/05/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

¡Quién iba a decir que el simple hecho de sentarme en el sofá podía ser un problema!

A ver el problema, está claro, no es el sofá en sí, el problema es la fuerza que a veces tienen mis piernas a la hora de tener que levantarme del sofá. Parece también demasiado obvio decir que un sofá no es tan alto como una silla, así que del sofá hay que levantarme de más “abajo” para entendernos. En resumen, ha habido que buscar maneras de que:

  1. Pueda sentarme del sofá si me da la gana.
  2. Levantarme del mismo si ya me he sentado.

Antes de seguir una aclaración, este problema ocurre días que tengo espasticidad exagerada y días que no, este problema no tiene nada que ver con que mi pierna esté espástica.

Ante este problema se han buscado distintas soluciones, la primera de las que se pensó fue comprar una butaca para personas mayores que tienen una función que levanta un poco el culo para ayudar a la persona sentada a incorporarse, peeeero no hay espacio para ese tipo de butacas y tampoco son baratas. Esta opción de momento está descartada.

Otra opción que se pensó es que en vez de que me sentase en el sofá, me sentase en la silla eléctrica siempre en lugar de sentarme en el sofá, no obstante, la silla eléctrica es muy alta y poco blandita como para ponerte a ver cómoda una serie en la televisión, se descartó como substitución al sofá. La silla eléctrica se ha quedado siempre abierta ya, por si el sofá está muy lleno.

Y la última solución, y la ganadora, ha sido poner un cojín debajo de uno de los cojines del sofá y así hacerlo un poco más alto y duro. Además de este cojín, necesito que la mesita del comedor, la del café para entendernos esté levantada para poder agarrarme y acabar de darme bien el impulso. Esta es la solución ganadora al problema del sofá. Otra dificultad ocasionada por la EM con un apaño para poder seguir adelante.

¡A grandes males, grandes remedios!