Renunciar a tu sueño de futuro

22/06/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Cuando somos más pequeños, empezamos a pensar, muchas veces parecen sueños infantiles que no acaban llegando a nada como niñas que dicen que quieren ser astronautas, o niños que quieren ser peluqueros…Yo de pequeña quise dedicarme a algo de sanidad – si hubiera sabido entonces que iba a pasar tanto tiempo teniendo que ir al hospital – pero siendo luego más realista me di cuenta de que lo mío son las lenguas.

Escogí el grado de Lingüística, aunque me costó un poco llegar porque no sabía que ese grado existía hasta que pasé antes por filología. Una vez ya encaminada en mi carrera se forjó el que yo creía que iba a ser el sueño de mi futuro.

Como Martin Luter King “I have a dream”, pero en pasado, tenía un sueño: acabar Lingüística e irme a vivir a Escocia como profesora de español. Fue a los 23, creo recordar, que fui por primera vez a Glasgow y me enamoré de Escocia, ahí se afirmó que era allí donde quería ir. Había pensado, yo inocente de mí sin saber lo que me esperaba, que esto pudiera hacerlo a los 27 o 28 años. Casualmente fue a los 27 cuando mi sueño se vio truncado.

A los 27 llegó mi diagnóstico de esclerosis múltiple, ahí supe que yo únicamente iba a poder coger un avión para hacer ida y vuelta, nada de quedarme fuera de mi frontera. Dependía de un neurólogo y de una medicación que en otro país del mundo no me iban a dar; me dolía y me duele tener que quedarme aquí.

La em parece que me quita la capacidad de andar o de poder dormir de manera normal, o de coger las cosas bien y que no se me caigan al suelo; sí la esclerosis me complicado la vida un poco en cosas tan corrientes como no poder cortar bien un trozo de carne por no tener fuerza o destreza, o no poder escribir desde hace un montón.

No obstante, yo todavía tenía muchas cosas por hacer, posiblemente son este tipo de cosas las que más me duelen de estar enferma, más que la silla de ruedas o que ya me conozcan por el hospital.

Esto es lo malo de los sueños a largo plazo, que la vida te puede estar preparando una sorpresa que te rompa ese sueño. Alejandro dije que no me voy a quedar con las ganas de vivir en Escocia, que podemos hacerlo en nuestra jubilación, pero yo ya no puedo trabajar, la em me ha jubilado a los 27 sin pensión.

Igualmente sería bonito de mayor, que el medicamento ya no será tan importante, el poder escapar de aquí, es mejor un sueño aunque sea tarde que no cumplirlo nunca ¿no?