Driving in my car…🚗

06/07/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Antes de cumplir los adorados 18, yo sabía que lo que más ganas tenía de hacer era conducir. Quizás esto viniese influenciado por el hecho de que mi padre al ser transportista, siempre me había gustado ir con él porque la actividad parecía divertida, no sé, la cosa es que yo tenía ganas de tomar el control de un vehículo.

A los 18 no pude por razones económicas, no tenía trabajo ni carné de conducir. Me tuve que esperar hasta los 22 para sacarme el carné y comprarme un cochecito de segunda mano.

Era genial el poder disponer de un coche cuando salía de trabajar a las 11 de la noche del Starbucks y me tenía que volver en metro. En coche me plantaba en casa en 20 minutos, en cambio en metro la cosa se alargaba y no era tan seguro porque tenía que hacer un par de trasbordos. La gente estaba, y sigue estando, muy loca y una chica sola a según qué horas, por desgracia, no es seguro, mi churrito (así llamaba a mi coche) me daba seguridad.

No solo eso, podía irme a donde me diera la gana cuando me diera la gana. La sensación de libertad que te da un coche es impagable.

Yo estaba fantástica con mi coche hasta que además de las caídas por la calle empecé a tener problemas al pisar el freno y el acelerador. Dejé de poder controlar mi tobillo, no le di importancia, pensé que no la tenía; pero eso y las caídas eran ya aviso de que algo pasaba.

Empezó a darme más miedo conducir, no sabía si iba a poder frenar o no como es debido; o iba demasiado lenta porque no podía apretar el acelerador. Todo esto pasaba sin yo tener diagnóstico, tuve suerte de no tener un accidente la verdad. Empezó Alejandro a conducir más mi coche que yo misma, causar un accidente no estaba en cosas que quisiese hacer. Y así seguimos hasta que a mi coche se le rompió la junta de la culata cuya reparación iba a costarme más de lo que me había costado el coche, así que me despedí de mi churrito pensando que ya me compraría otro coche más adelante.

Luego ya vino el diagnóstico y cada vez más problemas con la rodilla y el tobillo por culpa de la espasticidad. No olvidemos que mi pierna más afectad por la EM es la derecha, que es la más involucrada en la conducción porque es la que llevaba el pedal del freno y el acelerador. Aún así, yo seguía teniendo ilusiones de poder conducir algún día, pero la esclerosis seguía su curso, ya tenía andador y silla de ruedas manual.

Adquirimos un coche porque por mis problemas de movilidad era más fácil tener un coche que tener que ir en transporte público. He intentado conducir este coche 3 veces y solo una de ellas mi pierna ha sido capaz de mover el coche del sitio.

¿Se acabó el conducir para mí?

Quizás pueda conducir un coche adaptado de estos que se controlan con las manos y que entras directamente en la silla de ruedas ¿no? Quien sabe.

El otro día lo hablé con Alejandro de qué pena de dinero me había gastado en el carné y en el coche si ya no puedo volver a conducir nunca más. Él me preguntó si yo me lo había pasado bien con el coche conduciendo.

Está claro que no cambio por nada lo que he vivido gracias a poder conducir y a mi churrito; tengo recuerdos muy bonitos y esos la esclerosis no me los puede quitar.