Tim Hortons ☕

10/07/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

La vida nunca es fácil para alguien en silla de ruedas, algunos establecimientos lo intentan, pero a la hora de la verdad no lo consiguen.

Os cuento cómo fue mi experiencia en Tim Hortons hace un par de semanas. Quedé con mi amiga Elena la que aún no había visto después del estado de alarma, ella no había ido nunca a Tim Hortons, yo sí, y la verdad es que lo escogí porque había ascensor para subir a la planta de arriba que es donde se encuentra el lavabo. Hasta ahí parece que piensan en las personas en silla de ruedas, en carritos de niño pequeño, personas en muleta, etc.

Por eso quedamos aquí, yo sabía que si iba en mi silla eléctrica y necesitaba ir al lavabo no iba a haber problema para poder llegar a éste.

ERROR, LO HUBO.

Justo delante de la puerta del ascensor había un vaso de atrezzo de Tim Hortons con el cual con una silla de ruedas era imposible pasar. Si tienes ascensor, pero pones ese cacharro justo delante y una silla de ruedas o un carro de niños gemelar no puede pasar ¿de que sirve que tengan un ascensor?

Este era el vaso que impedía mi llegada al ascensor.

Viendo el problema que tenía le dijimos a una de las trabajadoras que el vaso de decoración molestaba para llegar al ascensor, si lo podían quitar. Me llevé una negativa, que eso no se podía quitar. Les dije que si por no querer quitar eso me iba a tener que mear encima porque no era justo que cualquiera que si pudiese pasar con ese objeto si pudiese usar el ascensor, pero alguien como yo para quien ese ascensor está pensado no es normal que no pueda usarlo.

Al final Alejandro quitó el vaso famoso, lo plantó donde le dio la gana y le pusimos una carta de reclamación a Tim Hortons, la cosa no era que estuviese el vaso de decoración impidiendo el paso al ascensor, es que, además cuando propusimos mover ese atrezzo no hicieron más que ponernos trabas.

Esa es la porquería que había dejado del vaso, el ascensor está al girar a la izquierda. En ese paso tan pequeño según qué silla no pasa.
Dejamos el vaso famoso en mitad de la sala, que se apañen con él, que le busquen otro sitio o que lo tiren.

La cosa a veces, aunque algunos sitios no estén todo lo bien adaptados que podrían, son las ganas de ayudar de la gente, si solo me ponen obstáculos y no intentas ayudarme, aunque sea un poco, te ganas, como en este caso, una hoja de reclamación.