¿Tía chachi? 👩‍👧‍👧

13/07/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Yo nunca he querido ser madre, nunca ha sido algo que haya querido, no es que ahora por estar enferma haya decidido renunciar a la maternidad. NO. No he querido nunca y todo el mundo que me conoce lo sabe.

Madre no he querido ser nunca, pero ser tía sí. Siempre he querido ser la tía chachi. Había pensado que cuando fuese tía iba a jugar, hacer el tonto, correr y lo que fuese necesario para ser la mejor tía del mundo.

Desde hace 3 años y medio soy tía de 2 niñas, Aina y Emma o Emma y Aina, el orden de los factores no altera el producto ¿no? Y va a hacer en agosto 2 años que me diagnosticaron la esclerosis, si se hace un cálculo podemos considerar que la “tía chachi” únicamente ha estado sana 1 año y medio, tiempo en que las niñas eran bebés.

Al principio, que yo por casa no tenía la necesidad de usar el andador como necesito ahora aprendieron que si íbamos al parque la tía tenía que llevar el “carrito” (así llaman al andador) En su momento les enseñé que la tía tenía pupa en la pierna, en la cabeza y en las manos.

Se les podía preguntar:

  • ¿Dónde tiene pupa la tía?
  • A la cama, a la mà i al cap – hablan en catalán así que decían en la pierna, en la mano y en la cabeza señalándose el cuerpo y todo.

Creo que os enseñé el cuento de la Bruja Múltipla, de hecho, lo escribí pensando que se lo contaría cuando tuviesen 4 o 5 años, que fueran más grandes. No es porque sean mis sobrinas, pero son muy listas y ya preguntan todo.

Estuvieron en mi casa el otro día, antes en el comedor estaba mi andador y sus tronas, ahora ya son mis sillas de ruedas y el andador, sus tronas están en otro sitio. Creo que les pareció tan diferente el cambio que había hecho el comedor, así como el haberme visto ya un par de veces en silla de ruedas que me preguntaron. La cosa es que las dos me hicieron la misma pregunta por separado, cosa que me pareció muy curiosa.

¿Por qué necesitas las sillas tía?

No os podéis imaginar cómo me quedé ante aquella pregunta, para tres años y medio estaba tan bien formulada que me quedé congelada.

Tuve que decirles algo así como:

  • Es que la tía tiene problemas para poder andar, y las sillas la ayudan a poder salir a la calle ¿la tía no se va a quedar siempre en casa ¿no?
  • No – me contestaron.

Hubo otro día que volvieron a venir a estar en casa y yo hice lo normal, levantarme para ir al baño, y no uso las sillas de ruedas por casa, voy manejándome entre las barandillas que hemos ido colocando, y armarios y demás. Esta fue la reacción de mis sobrinas:

  • ¡La tía sí puede caminar! – chillaron mis sobrinas.
  • La tía puede caminar, pero por la calle las sillas le van mejor porque tampoco puede caminar demasiado – les explicó mi madre.

Después de eso me di cuenta de dos cosas:

  1. Que iba a tener que explicar lo de la esclerosis antes de lo que había pensado, no era consciente de lo curiosas que eren mis peques.
  2. Desde luego todos los planes de super tía que yo había montado en mi cabeza no iban a poder ser. La esclerosis iba más rápida de lo que han ido creciendo mis sobrinas.

Todas las ideas que yo me había hecho sobre poder llevármelas a merendar en mi coche, de ir al cine, de jugar como cabras en un parque…se habían quedado en eso, en ideas.

Mis sobrinas no van a tener mucho más que una tía sentada que no va a poder ni siquiera auparlas para que hagan pipi ahora que ya han aprendido a hacer pis en el lavabo, o que se cansa en seguida; con las ganas que tenía de ser tía esta maldita enfermedad no me está dejando disfrutar de esta experiencia.