3ª dosis Ocrelizumab

02/12/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

Ya está aquí, ya llegó la tercera dosis de Ocrevus – Ocrelizumab el nombre técnico, pero ya le he cogido cariño al medicamento – bueno en teoría 7 horas, que han acabado siendo 6, inyectándome en vena 3 cosas diferentes: paracetamol, antihistamínico, y por último el ocre.

              El día empieza a las 8 que es cuando tengo la hora de ingreso en el hospital polivalente, como me tengo que pasar casi todo el día “enchufada” me dan camilla y todo. Pero siempre, lo primero, es sacarme sangre para ver cómo estoy. Esta vez ha habido una diferencia con la que hemos ahorrado una horita de tiempo, me sacaron la sangre para ver cómo iba todo por mi sangre la semana anterior; las otras veces me habían sacado la sangre antes de empezar y habíamos tenido que esperar a conocer los resultados para poder iniciar todo el proceso. Como ya sabíamos que todo estaba bien, hemos podido empezar en seguida. La vía ya puesta, ¡todo listo!

              Primero toca el paracetamol en sangre para…realmente ya no me acuerdo para qué me dijeron que era, pero imagino que para el dolor que pueda tener, o todo este proceso pueda ocasionarme. Una vez administrado todo el paracetamol, el antihistamínico por si el ocrelizumab me diese alergia – en la primera dosis en la que me lo inyectaron, me puse roja y todo me empezó a picar; me dio un poquito de alergia, me tuvieron que bajar la velocidad de administración y ya está. De 7 horas, pasaron a ser 9 – Una vez paracetamol y antihistamínico inyectados, toca el plato fuerte: el ocrelizumab.

Eso azul es el Ocrelizumab.

A mitad de mañana, ha venido una de mis neurólogas a visitarme; siempre lo hacen para ver cómo estoy y para comentarle alguna cosa que me haga falta, o que si a la doctora le hace falta comentarme a mí algo.  Esta vez ha sido la doctora Bragado la que ha querido comentarme una opción que se hace en algunos hospitales para poder seguir haciendo fisioterapia, y terapia ocupacional.  

              Ahora ya quedan unas 3-4 de camilla, de dolor de riñones por estar tumbada, y de no poder el codo derecho porque si no la máquina pita. Aunque esta vez he pasado más tiempo dormida que despierta ¡es curioso que esté tan cómoda en una camilla!

El menú

A la hora de comer me suelen traer mi delicioso menú de hospital, que siempre me ponen el medicamento un jueves. Todos sabemos que los jueves es día de paella, pues eso ha tocado paella seca, pollo a la plancha con patatas, panecillo, y naranja y agua. Este menú ni en el mejor restaurante con estrella Michelín vamos. Una vez acabado el ocrevus ya me puedo ir.

              Está claro que después de tantas horas de hospital, quieres salir de allí e ir a un sitio que sea totalmente diferente a que te de un oxígeno que no sea de médicos. No obstante, tengo que reconocer que el medicamento es muy fuerte; me destruye el sistema inmunológico para destruir los linfocitos B que son los que atacan la mielina; así que energía me queda poca como para querer hacer nada esa tarde y el día siguiente. Lo bueno, es que este medicamento me lo ponen cada 6 meses, y después de dos dosis no tengo ninguna lesión nueva en el cerebro. Ya llevo 3 dosis, y tengo el día para la cuarta dosis en mayo.

              En resumen, gracias al Ocrelizumab se me considera una enferma de Esclerosis Múltiple estable.