Big Fish

01/11/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

“Un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final él mismo se convierte en esas historias. Siguen viviendo cuando él ya no está. De esta forma, el hombre se hace inmortal.”

A lo largo de estas semanas os he hablado de libros, música hasta de poesía; pero todavía no os había hablado de una película que lleva muchos años conmigo y, que vuelvo a ver siempre que tengo un rato en el que quiero desconectar un poco y recurrir un poco a fantasía sin necesitar una peli de Disney.

              He elegido Big Fish, que es una de mis películas preferidas. ¿Por qué? Porque su argumento es la historia de la vida de Edward Bloom. Pero Edward Bloom nunca ha sido un hombre corriente, con lo cual su vida no ha sido del todo corriente.

              A lo largo de la película, nos van contando la vida de este hombre; lo único que a veces cuesta discernir qué es verdad y qué es invención de Edward Bloom. Por eso Edward y su hijo, tienen bastantes conflictos. Su hijo está cansado de escuchar lo que él cree son “cuentos” de la vida de su padre; quiere la verdad de lo que pasó, no la historia creada por su padre para entretener a la gente.

              Realmente, en muchos trozos de la película te dejas llevar por la fantasía de cómo te cuentan la vida de Edward Bloom. Hay un gigante, un hombre lobo, siamesas…obviamente cosas que se escapan a la realidad; pero ¿a quién no le gusta imaginar un poco cosas que desde luego se escapan de la realidad?

              Por eso os recomiendo Big Fish, ya que Tim Burton, que es su director, es capaz de meternos en una versión de biografía mezclada con cuento al que no le falta fantasía, y que te atrapa de principio a fin. Aviso de que a mí las primeras veces se me escapó alguna lagrimita con el final.

              Si no la habéis visto nunca, no os la podéis perder. ¡Me la sé casi de memoria!

Os dejo un enlace por si queréis verla https://amzn.to/2qZAwdp