Bye-bye rehabilitación!

04/11/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

Las primeras semanas fueron durillas porque mi pierna derecha llevaba casi un año diagnosticada y la espasticidad había tomado posesión del tobillo y de la rodilla. Caminar era misión imposible muchos días y el tener que forzar una pierna que está de rodilla para abajo rígida todo el tiempo, me quitaba las ganas de salir a la calle la mayor parte de días.

              Me acuerdo cuando me llamaron para decirme que empezaba rehabilitación que me puse como objetivo que toma mi energía y esfuerzo iba a estar orientado a sacar lo máximo de esas sesiones. Al principio no solo me costaba a mi mover mi pierna para poder levantarla, a mi fisio Carmen también le costaba poder ella manipularla. Mi tobillo derecho era una articulación fija, cuando no debería de ahí que haya tenido que dejar de conducir. Y no hablemos de mi equilibrio inexistente.

              En resumen, yo tenía, y tengo, que ir a rehabilitación básicamente por dos cosas:

  • Espasticidad: Que cuando empecé las sesiones era tanto de rodilla como de tobillo (siempre hablando de la pierna derecha) Lo bueno es que, si empecé la rehabilitación a finales de mayo, a mitad de agosto; mi tobillo empezó a moverse ya os lo expliqué. Así que le espasticidad pasó a centrarse más en la rodilla.
    • Y no abandonamos al tobillo, sino que intentamos, con muchos ejercicios, que su movimiento fuese más amplio como el de cualquier tobillo de cualquier persona o como el movimiento del tobillo izquierdo.
  • Equilibrio: Esta es la razón por la cual tuve que empezar a usar ayudas técnicas como la muleta y el andador. Había que volver a enseñar a mi cerebro a como cambiar el peso de una pierna a otra para poder dar un paso, y levantar la pierna y poner bien el pie para dar bien los pasos. Realmente hasta ahora que me han estado enseñando cómo hacerlo, no me había dado cuenta de lo difícil que es. También hemos estado haciendo ejercicios aguando el equilibrio estado fija de pie únicamente moviendo los brazos. Es muy duro.

La cosa iba bien, 5 meses en los que había mejorado mi espasticidad. Sigo teniendo espasticidad, pero no tan heavy como antes; es más fácil manipular mi pierna tanto si yo la tengo que mover como si me la tiene que mover mi fisio; tengo mucho más claro como compensar mi peso para poder dar pasos aún con sujeción; podría caminar mejor ya.

No obstante, tuve que ir a ver a mi médico de rehabilitación para que viera cómo había mejorado, y me diera más sesiones de rehabilitación. Vaya sorpresa me llevé cuando me dijo que ya no me ponía más, que me pusiera unas barras paralelas en casa, que la rehabilitación la tenía que hacer yo sola en casa.

La doctora no es consciente de que antes de empezar en el gimnasio de Can Ruti, María me hace masajes o no sé qué cosas en los músculos de la pierna para que luego puedan trabajar bien, y que en casa no va a haber un fisio que pueda hacerme eso; o que por mucho que yo en unas paralelas pueda caminar 3 veces ida y vuelta descansando, en las calles no siempre hay sillas; o que hace dos semanas me caí yo sola en un lavabo porque no tengo equilibrio y me costó la vida levantarme porque me pierna estaba rígida; ¿cómo puedo trabajar yo sola el equilibrio en casa? Me gustaría preguntarle a mi doctora.

En fin, he tenido que montar un gimnasio casero en casa, pero no es lo mismo. El miércoles os cuento mi gimnasio en casa.