Cambios drásticos de temperatura

11/12/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

Sé que os hablé de la necesidad en el caso de un enfermo de EM de un ventilador, por la afectación que tiene para los nervios la subida de temperatura. El calor nos afecta muchísimo, hasta el punto de que yo podía más o menos usar mi pierna derecha hasta primavera; no obstante, en verano a 30 y pico de grados de temperatura, mi pierna inutilizable.

              ¿Qué pasa con el frío? Yo tenía muchas ganas de que bajaran las temperaturas pensando que, si el calor no me iba bien, quizás el frío fuera más positivo. Para nada. Yo ya me había dado cuenta de que me afectan más de lo que me afectaban antes los cambios de temperatura; si tengo calor, tengo mucho calor, pero, por el contrario, si tengo frío, tengo mucho frío hasta el punto de tiritar por casa.

              Pues resulta, yo de esto me he enterado hace poco, que los cambios muy exagerados de temperatura pueden afectar más que las temperaturas extremas. O lo que lo mismo, ahora hay que preocuparse más de haber pasado de 21 grados a 6-7 grados en una semana, que no del hecho de que en verano pueda estar a 38 grados.

¡Cómo nos complica la vida la esclerosis!

Solvento ese problema abrigándome el triple cuando salgo a la calle, calefacción en casa o estufa, siempre voy en calcetines y en ocasiones con sudadera; y lo que más divertido me parece, me he tenido que poner guantes para poder escribir. Desde que hace tanto frío, mis manos están entumecidas, los guantes ayudan un poco.

Durante estos cambios tan notables de temperatura, el dormir es una actividad bastante difícil porque suele ser por las noches cuando las temperaturas llegan a sus mínimos. En mi caso, dormir una noche del tirón últimamente está siendo difícil; además, también la pierna por las noches está doliendo mucho (lo hablé con mi neuróloga y me ha recetado gotitas de rivotril antes de dormir, y ahora ya puedo dormir como un niño pequeño) – no había tenido dolor hasta ahora por las noches para ayudarme a dormir ¬¬’ – Rigidez muscular, tanto en la pierna derecha como en las manos; así como espasmos.

No era consciente de lo sensibles que somos a los cambios de temperatura.