Dejar de trabajar

29/06/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

A nadie le apasiona, creo, el tener que ir a trabajar, por mucho que tu trabajo te encante, el tener un horario que cumplir y ciertas responsabilidades puede ser agobiante.

Pero ¿y si tu cuerpo te impidiera seguir trabajando?

Eso empezó a pasarme en el 2017-2018, estaba dando clases de inglés en una academia para niños y ya me costaba mucho el estar de pie. Además, no solo el trabajar con los niños sino también el reunirme con los padres, el hacer informes, las reuniones…me daba tal nivel de estrés que la pierna se me ponía aún peor por el estrés.

Ante esta situación, y sin tener aún diagnóstico, dejé de trabajar en febrero de 2018, y pese a seguir dándole la castaña a mi médico de cabecera yendo cada dos por tres, el diagnóstico de esclerosis no llegó hasta agosto de ese año.

Pensad que llevo sin poder trabajar desde 2018, y ya estamos en el 2020. Al principio no me importaba tanto el no trabajar, pensaba que esta enfermedad no iba a tomarla tanto conmigo y acabaría pudiendo volver a las clases, no obstante, la enfermedad gracias a la medicación no me está ocasionando lesiones nuevas, las que ya tenía me tienen muy afectada la movilidad.

¿Quién contrata a una profe en silla de ruedas?

Enseñar a niños sentada es difícil porque necesitan actividades como juegos y no estar sentados haciendo lo mismo 1 hora. A más adolescentes, no hay que moverlos tanto como a los niños, pero un poco sí, o necesitan un profe que se pueda plantar delante de la pizarra a explicarles lo que toque con un esquema, por ejemplo. Los adultos sería lo óptimo, sin embargo, antes de estar en la academia con niños estuve en una de adultos y vi que a adultos también se puede hacer jugando.

Conclusión, acabar la carrera de lingüística que puede ser más de investigación que tener que estar de pie dando una clase. Por eso estoy leyendo mucho sobre mi disciplina últimamente, a ver sobre qué puedo investigar.

Es duro pensar en no poder trabajar, la esclerosis me ha jubilado porque le ha dado la gana a los 27, pero no me dan pensión por ello.

Bueno mi trabajo es este blog y los cursos al menos, algo es algo. Pero echo de menos no solo tener un curro también tener compañeros, no sé, lo que engloba la vida laboral.