Depresión

21/10/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

              La depresión es otro de los muchos síntomas de mi amiga esclerosis que me ha tocado sufrir. Depresión no es únicamente alguien que se pasa el día llorando eeeh… También se puede considerar que alguien está deprimido cuando pierde la motivación por salir a la calle, por ejemplo, o por ver a sus amigos. La depresión se puede manifestar de maneras tan diferentes que a veces es difícil saber realmente si alguien de tu vida está deprimido y quizás no lo sabes.

              Os cuento mi caso. Primero os pongo un pongo un poco en contexto para que entendáis porque esta situación me colapsó tanto al principio. Yo tenía 27 añitos cuando me dieron el diagnóstico. Imaginad estaba en la flor de la vida, tenía mis planes de futuro, justo había empezado a trabajar de profe; parecía que mi vida se estaba encaminando. Y llegó el bombazo: Esclerosis múltiple.

              ¿Y ahora qué? ¿Iba a esperar a que mis piernas dejaran de funcionar? ¿Ya está? Esos fueron mis pensamientos al principio, que mi vida se acababa. Además, para torturarme todavía un poco más; me puse a leer mucho sobre la enfermedad y leí todo lo que podía pasar con esclerosis. Eso fue peor porque empecé a obsesionarme por si me podía levantar ciega un día, o por si perdía la capacidad de hablar. En resumen, la desinformación es mala, pero demasiada información tampoco es recomendable.

              Pero me enteré de que en Barcelona está la Fundación de la Esclerosis Múltiple (https://www.fem.es/), donde proporcionan ayuda a enfermos de EM. Concerté una cita con la trabajadora social, Laia, y con la psicóloga, Sara, nos informaron a mi madre y a mí de los servicios que nos podían proporcionar, pero a mí el que más me interesó fue el de psicología con Sara, con quien ya acordé día y hora. Después de muchas, exactamente no sé cuántas, sesiones Sara me ha dado el alta; con la condición de que en dos meses volvamos a hacer una sesión individual para que le cuente cómo voy; y que siga participando en el grupo de jóvenes que la misma fundación organiza.

              Tengo que reconocer que, en mitad de todo este tratamiento, que parecía que iba bien, me dio un bajón muy bestia en el que sí me ponía a llorar día sí, día también a lo que se sumaron ataques de ansiedad continuos. Tuve que pedirle a Sara una sesión de emergencia porque mi estado no era normal. Fui a ver a Sara, y me dijo que posiblemente necesitaba algún tipo de medicación; me hizo un papel explicando cual era mi problema para que se lo llevara a mi médico de cabecera y que ésta me pusiera en contacto con un psiquiatra. Como para el psiquiatra había mucha lista de espera, mi médico de cabecera se puso en contacto por teléfono con el psiquiatra donde le explicó el problema. El psiquiatra le dijo qué es lo que podía medicarme para que mis síntomas fuesen mejor.

              Y ahora que ya estoy estable en cuanto a la depresión porque el medicamento me ayuda a estar tranquila; he vuelto a ir a conciertos, voy a firmas de discos, salgo a pasear, voy al cine, quedo con amigos, salgo a cenar…que no paro, de hecho, creo que hago más cosas que antes del diagnóstico; porque he encontrado la motivación para seguir adelante: SEGUIR SIENDO YO Y NO PERDERME A MI MISMA EN EL CAMINO.

              Aunque, después de escribir toda esta entrada me ha dado por pensar; para mí, ¿la depresión ha sido un síntoma más de la esclerosis, o ha sido una consecuencia de la esclerosis? Creo que es difícil decidir si una cosa u otra.