El camino al diagnóstico: Diagnóstico II

30/09/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

Todo esto ya era junio de 2018, fui al podólogo creo 3 días más tarde y flipó con mi pie cuando me quité el calcetín y tuve que andar.

– ¿Cuánto hace que andas así?

– Pues un tiempo, no te sabría decir exactamente cuánto.

– Obviamente no andas bien y eso puede ser lo que provoque que te caigas y si quieres yo te hago una plantilla para que camines mejor, pero el problema que tu tienes es neurológico.

            Bueno parecía que tenía algo, pero ¿que tengas más idea el podólogo que el médico de cabecera? ¿En serio? Me mandó un electromiograma de la pierna derecha para medio año más tarde y una visita al neurólogo más otros nueve meses más. El tiempo corría, yo cada día más desesperada, necesitaba saber algo mucho más rápido.

            Me levanté un sábado y después de dar clase a un niño americano al que le daba clases de español mi padre y mi chico me llevaron a la Vall d’Hebron, si tenían que darme alguna respuesta tenía que ser allí. Me quisieron, como siempre, hacer una radiografía. Después de eso mi chico y yo ya nos pusimos pesados tirando a insoportables para que me viera un neurólogo; al principio se negaron, pero nos pusimos muy-muy pesados y acabaron trayendo a 6 médicos, incluidos 2 neurotraumas ¡¡Alelula!! Le dijeron a mi pareja que saliera de la sala de exploración y empezaron a tocarme pierna, mano, brazos, pies, preguntarme qué sentía, qué no sentía, si me pinchaban lo notaba, si me acariciaban lo notaba…todo tipo de preguntas, una gran exploración.

Conclusión final: Necesita de urgencia una resonancia cerebral y medular. Ves a tu médico y que te pida esta prueba de urgencia. Ahí me entró miedo cualquier cosa que tenga que ver con el sistema nervioso central da mucho cague.

            Ya llego al final queda poco. El siguiente lunes fui a ver a mi médico de cabecera y ¡qué gran noticia estaba de vacaciones! La recepcionista de mi CAP vio que lo del informe del hospital era bastante urgente y me dio cita con otra médico de cabecera para que ya me pidiera la prueba y poder ir adelantando. !Esa doctora era la mejor! Antes de que fuera la hora de mi cita se miró el informe del  Vall d’Hebron y decidió ponerse de antemano en contacto con la doctora Ramo experta en Esclerosis Múltiple de Can Ruti. La doctora Ramo me iba a llamar y me iba a visitar no porque pudiese tener esclerosis, solo por descartar opciones.

            Me llamó la doctora Ramo y me dio cita. Fui con mi madre ese día me hizo muchas preguntas; me exploró: me hizo levantar piernas, caminar, me miró la vista, los reflejos, la sensibilidad…todo.

– ¿Me preocupo?

-Sí, preocúpate.

            -Voy a hablar con los de radiología y te llamarán para hacerte la resonancia. Tú tranquila.

La visita había sido por la mañana, llegamos a casa y después de comer llamaron que me hacían la resonancia el viernes a las 6 de la mañana. Me hicieron la resonancia, creo que me dormí y todo. Al siguiente lunes me llamó la enfermera de la doctora Ramo y me dijo que en le resonancia se veía que tenía esclerosis múltiple.

            Cayó la bomba. Cinco años después, por fin, tenía diagnóstico. Por eso había dicho al principio que esto era un alivio, se acabó ir al médico como pollo sin cabeza buscando respuestas, ya tenía la mía. Después de recibir la noticia pasé días de llanto y duelo -aunque días de lágrimas siempre hay- pero este es mi punto de partida.