El patio – Pablo López

04/10/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

 ¿No os ha pasado nunca que escucháis una canción y sin esperarlo describe todo aquello que estás sintiendo en un momento determinado? Eso me pasó con El patio.

            Os voy a explicar la historia de cómo llegué a esta canción. Así como pasó con el libro de Bailarina, a mi pareja le gustaba Pablo López como cantautor; venía a dar un concierto al Palau Sant Jordi de Barcelona y mi chico Alejandro me propuso ir, acepté. Compramos las entradas, y pese a que yo sabía que a mi pareja le apetecía verlo en directo yo no estaba del todo convencida. Honestamente, sus canciones siempre me habían parecido muy depresivas, pero bueno.

            Llegó la semana del concierto y cada vez estaba menos convencida de querer ir, y no dejaba de hacérselo saber a mi novio que ya se empezaba a cabrear; con razón.  El día X, día del concierto nos peleamos y todo porque yo ya había decidido que aguantar el concierto iba a ser algo parecido a una tortura. Evidentemente fui al concierto, con cara de pocos amigos. Como iba con mi andador me colocaron en asiento para discapacitados para ahorrarme tener que subir y bajar filas (¡Gracias Palau Sant Jordi!)

Comienza el concierto, alguna canción me suena; pero poca cosa. Pero luego suena el piano y empieza a sonar El patio:

 

Fuera, vete de mi casa
Tú no eres mi amiga
Que yo sigo jugando qué más da
Sigo jugando solo, me aburro

[…]

Y solo quiero que te vayas
Solo quiero que se acabe
Solo quiero que me dejes solo

Fuera, vete de mi casa
Suéltame las manos
No soy más que un niño
Con los pies descalzos

[…]

Al empezar a sonar la letra no pude evitar

ponerme a pensar en la esclerosis múltiple – como es obvio llorar a mares –

y en lo que le diría si ésta fuese una persona.

lo que le diría, o lo que le echaría en cara está en esta canción. Quiero que me deje sola, que me deje sola, que me suelte las manos. Puedo ir sola por la vida aunque ella se haya empeñado en querer venir conmigo.

Por eso esta canción suene donde suene me hace pensar en ella, la esclerosis, y en lo que me está haciendo.


Os dejo este enlace, por si queréis ver el concierto que es muy recomendable.

        Me he acabado haciendo más o menos inmune a esta canción, a pesar de que los primeros días que después del concierto la volvía a escuchar y las lágrimas se volvían a escapar, aunque fuera en la radio del coche o dentro de una tienda que sonara de fondo. Tuve la sensación de que la canción me perseguía allá donde iba. Sin embargo, esto de la canción no fue lo peor, no, conocí a Pablo López en una firma de discos bastantes meses después de toda la crisis de El patio.

            Os explico, Pablo López había sacado a la venta el DVD del concierto de Barcelona al que asistí y en el que descubrí la canción que no debe ser nombrada (a lo Harry Potter con Voldemort) Me encabezoné con que quería ir, conocer al escritor de la canción que decía todo aquello que yo no sabía cómo decir, me parecía una pasada, y quería darle las gracias a Pablo López por su letra que me había ayudado a decir algo que yo no sabía cómo hacerlo. Mi pareja vino conmigo, yo estaba muy nerviosa la verdad ¡Pablo López estaba allí!

            Ahora llega el momento en que más vergüenza he pasado en toda mi vida. Llegó el turno de que nos firmara a mi chico y a mí, me puse a llorar cual niña pequeña a la que le acaban de quitar su juguete favorito, lo pase tan mal. Tenía delante al escritor de El patio y fui incapaz de explicarle lo que me pasaba. La gente se pensaría que era una fan psicópata y para nada, era una canción, su canción. Mi chico le explicó un poco por encima lo que me estaba pasando y Pablo tan mono me consoló y todo.

 

                                                          Esta es mi historia con El patio y con Pablo López.