Gente que no se fija donde aparca

21/12/2020 Desactivado Por Noelia Cordero Peñas

Pues el otro día tuvimos Alex y yo que ir a hacer la compra al Mercadona como solemos hacer. Aparcamos en una plaza del parking para discapacitados y como siempre puse mi tarjeta para aparcar en esas plazas. Soy discapacitada, voy en silla de ruedas, esas son las plazas que mejor se adaptan a mis necesidades no suele haber problema en esas plazas, como mucho que estén todas ocupadas. Pero bueno, una vez aparcados procedimos a entrar a comprar. Hasta ahí todo bien.

El problema vino al salir del Mercadona, nos encontramos una moto aparcada justo en el lado de la puerta por la que yo tengo que entrar, la del acompañante; estaba la moto en el lugar donde tiene que ir la silla para que yo me pueda levantar e intentar sentarme en mi asiento – la silla eléctrica es grande y mi movilidad es lo suficientemente limitada como para necesitar un buen espacio donde poder “maniobrar” -.

Se veía que era una plaza para discapacitados.

¿Cómo me iba a subir al coche? ¿Cómo el conductor de la moto no se había fijado dónde había aparcado?

Eso fue lo que me pasó por la cabeza. Pensé en intentar subir al coche, pero el espacio no me daba, hubiese tirado la moto, y aún el problema hubiese sido mío. Luego pensé en intentar llegar arrastrando la pierna desde más lejos hasta el coche, pero me podía haber caído y hacerme daño; otra vez la perjudicada hubiese sido yo, así que no hice nada y esperé hasta que Alex metiese la compra en el coche para ver qué hacíamos.

Mientras acababa de meter la compra en el coche, apareció el conductor de la moto. Las excusas de siempre que no se había dado cuenta, que tenía prisa y había aparcado ahí sin fijarse mucho.

Se repiten las justificaciones porque lo de la prisa es la misma que usan cuando ocupan lavabos de discapacitados. ¿Y lo de que no se ha fijado? Voy a empezar yo a no fijarme y voy a comenzar a atropellar a la gente con la silla de ruedas. ¡Ah no! Que yo no voy por la vida como pollo sin cabeza sin pensar en los demás, me preocupo un poquito por la gente e intento no arrollar a nadie.

En conclusión, a lo que pasó en el Mercadona, de poco sirve que a los discapacitados se nos concedan unas plazas azules más grandes y cercanas al lugar que sea, si los que aparcan a nuestro alrededor no son conscientes que necesitamos esas plazas y ese espacio extra por algo. He dicho.