Mi truco para salir de la ducha

24/06/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

A lo de salir de la ducha ha sido algo que me ha costado cogerle el truco.

Al principio de toda esta aventura con la EM con haber puesto un banquito dentro de la ducha parecía que iba a ser suficiente. No obstante, más adelante, la espasticidad la tomó primero con mi tobillo y luego, con mi rodilla.

Así que el problema ya no era el tener que estar de pie mientras me lavaba el pelo, ahora el problema era también el poder o no, levantar la pierna para poder salir de la ducha.

Pero claro, me encontraba que abría la mampara y no había nada para agarrarme más allá del sitio donde poníamos las toallas, que un día iba a acabar por caerse y yo iba a caerme con ello. De ahí que pusiésemos barandillas, ya no tenía que cogerme de donde las toallas ¡genial!

Obviamente hasta este momento si en algún caso necesitaba ayuda, siempre había alguien atento a mis duchas para que no hubiese un desastre, en todas las duchas necesitaba ayuda al salir, mi independencia brillaba por su ausencia.

Ahora mismo, le espasticidad me está dejando más tranquila – excepto en contadas ocasiones, o días concretos, ya sabemos como es la esclerosis que va a días – con lo cual, mi pierna no está siempre tan rígida.

Así que ahora que la situación de mi pierna es más normal, tengo una rutina para poder salir de la ducha: saco la pierna chuchurria sentada todavía en el banco, con la pierna ya fuera me levanto, entonces y me cojo en la barandilla de al lado de las toallas y muevo el pie malo un poco para poder sacar la otra pierna, y ya estoy fuera de la ducha; ahora falta moverme lo suficiente hacia atrás para sentarme en la taza del lavabo que es donde me visto.

Esta es la rutina para salir de la ducha de manera independiente. Me ha costado perfeccionarla.