Primera vez en autobús y silla de ruedas

11/11/2019 0 Por Noelia Cordero

Normalmente yo siempre llevo la silla los días que voy en cochea dar una vuelta. Montar y desmontar la silla para meterla en el maletero está bastante dominado. Sin embargo, tenía la segunda sesión de apoyo para jóvenes con esclerosis; y después del éxito de haber ido la primera sesión con el andador y la férula, que mi pie acabó hinchado y la pierna super rígida: decidí ir en la silla de ruedas.

              ¡Qué fácil nos parecía! (Ironía modo on) Tuvimos todos los problemas posibles mi madre y yo.

  • Problema 1: No sabíamos dónde tenía que colocarme para que la rampa del autobús bajara para yo poder subir. Mi madre intentó subirme por el lado de la rampa una vez bajada. ERROR. El show era tan grande que el final tuve que acabar levantándome de la silla y subir la rampa andando.
  • Problema 2: Una vez en el autobús no sabíamos cómo había que poner la silla para poder abrocharla bien. La teoría era que la silla tenía que estar en dirección contraría al sentido de la marcha. La teoría era tan bonita que acabé orientada hacia el mismo sentido de la marcha, únicamente con los frenos de la silla. Fuimos incapaces de ponerme el cinturón.
  • Problema 3: Una vez la parada en la que nos teníamos que bajar, había que bajar por la rampa sin que la silla se embalase mucho. Al principio le costó un poco, pero al final dominó la situación.

Conseguí llegar a la segunda sesión de los jóvenes con muchas anécdotas del autobús que contar. Tuvo tanto éxito ese día, que a la siguiente sesión fui sola utilizando la silla como andador. No es porque el primer día fuese mal, NOOOOOOO, es que quería ganar algo de independencia (guiño, guiño).