¡Qué poco duran las vacaciones! Dublín ✈

04/03/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Ya he vuelto de mis 5 días en Dublín y os tengo que ser sincera, me hubiese quedado sin pensármelo mucho. Era la primera vez que iba a Irlanda y he descubierto un país de gente muy amable y respetuosa que me ha encantado.

Además, tengo que decir que, yendo en silla de ruedas, Dublín es una ciudad muy plana y es pequeñita con lo cual no es necesario coger transporte para llegar a ningún sitio porque se puede ir andando, o en mi caso rodando, a todas partes.

Primero empezaré por explicar que en los autobuses la rampa para subir y bajar para las sillas de ruedas no está en el centro del autobús como en España, sino donde está el conductor, así la persona en la silla de ruedas puede pagar y no como aquí, que a mí me sabe mal tener que pedirle a alguien que pague por mí.

En cuanto a hotel, reservamos en uno que disponía de habitaciones adaptadas para casos de personas en sillas de ruedas. La habitación, y el hotel en general eran una pasada. El desayuno era maravilloso. Estaba en pleno centro de la ciudad, teníamos de todo cerca del hotel. Y el personal era muy agradable.

Y en cuanto a la ciudad, hemos visto lo más típico que la gente va a visitar a Dublín: la fábrica de la Guinness, la Guinness Store House. Yo ya había probado la Guinness, pero mi chico no, así que había que beberse una pinta de Guinness. También tenía curiosidad por saber por qué está cerveza es negra y por fin me enteré.

Quisimos ir a la Christ Church, pero tuvimos que conformarnos con verla únicamente por fuera, ya que al ser una iglesia antigua no estaba del todo adaptada, y entrar una silla de ruedas no era del todo posible, así que solo por fuera. A donde sí pudimos entrar, es a la Catedral de Saint Patrick, donde describimos que el autor de “Los viajes de Gulliver”, Jonathan Swift, había sido decano de esta catedral. A parte de muchas estatuas de Saint Patrick, también había muchas banderas y objetos para conmemorar la primera guerra mundial. También vimos el “Famine memorial”, unas estatuas en honor a las personas que tuvieron que emigrar por el hambre.

Fuimos a ver la estatua en memoria a Oscar Wilde, y también la casa donde nació y la casa donde Oscar Wilde vivió. También vimos la casa en la que vivió Bram Stoker, escritor de “Drácula”.

Y con lo que yo más disfruté fue visitando la Trinity College. Está claro que entramos a ver The book of Kells, y para mí amante de los libros, entrar en la biblioteca del Trinity College fue de los sitios más especiales donde he entrado nunca.

Os he querido explicar el viaje para que veáis que ni la esclerosis ni la silla de ruedas pueden parar nuestras ganas ni de viajar, ni de disfrutar. Hay que ir un poco más preparado por lo que pueda pasar, pero no puede ser impedimento para seguir adelante.