Rehab casera

06/11/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

El lunes ya os conté que mi médico de rehabilitación me había cortado el grifo de las sesiones. Aunque realmente eso no ha sido lo peor, sino que la doctora me dijera que me pusiera las paralelas en casa, se debe pensar que soy millonaria y que vivo en una mansión. Os voy a explicar cómo he convertido la habitación de mis padres en mi nuevo “gimnasio” de rehabilitación.

Pero bueno, dicho y hecho, obviamente no compramos unas paralelas de ortopedia que se iban de precio; compramos unas barras en un Leroy Merlin. Las pusimos en el pasillo de la habitación de mis padres, que no es muy largo, pero hace el apaño. En casa desde luego, no tengo camilla ni rulo para los ejercicios para estirar las piernas; así que tirando de imaginación la cama de mis padres puede ser una buena camilla, y un cojín duro debajo de las rodillas hace bien el papel de rulo. Primero levanto las piernas y doblo ambas rodillas, que ahora mismo es donde más me afecta la espasticidad; y también muevo el tobillo para que la articulación no deje de estar activa. Después de lo que son los estiramientos, ya paso a las barras, andar a veces soltando una mano, a veces marcha atrás, agachándome de vez en cuando, de lado; voy combinando para que todos los músculos se pueden ir ejercitando.

Eso en lo que se refiere a pierna, ¿y el equilibrio? Pues en Can Ruti, María me hacía coger cosas con la mano izquierda desde una silla que estuviese digamos a mi lado derecho, lado contrario del brazo-mano que tenía que utilizar, y pasarlo a la camilla que tenía delante al sitio más opuesto de la silla; si la silla en este caso estaba a la derecha, el objeto al lado lo más a la izquierda posible de la camilla. Todo esto de pie, sin poder apoyarme en nada, únicamente teniendo que ir cambiando el peso de la pierna porque esto lo hacíamos en las dos direcciones con las dos manos; siempre con María de apoyo y vigilando que ni me cayera ni me apoyara. ¿Ahora como hacía yo esto en casa? Pues la idea es parecida, moviendo los productos de mis sobrinas como pañales, crema para el culo, termómetro, etc.; del mueble dónde mi madre lo tiene todo al otro lado que es la cama de mis padres. Me pongo una silla detrás para poder ir descansando, y nunca hago la parte del equilibrio cuando estoy sola en casa porque es muy peligrosa; siempre tiene que haber alguien por si me falla demasiado el equilibrio y me caigo y no hay nadie para socorrerme.

Y así es como he tenido que adaptarme a lo que hay; si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Tengo gimnasio en casa. No puedo dejar la rehabilitación porque no puedo echar a perder todo lo que había conseguido en 5 meses ¿no? Así que ahora todos los días después de desayunar voy al gimnasio.