Síntomas visibles VS Síntomas invisibles

24/02/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Tengamos los síntomas que tengamos hay que plantarle cara a la esclerosis, no va a poder con nosotros. Somos más fuerte que ella, pero hay que demostrárselo.

La esclerosis es, y de momento, sigue siendo una caja de sorpresas para todos; no solo para los que la padecemos, los neurólogos siguen estudiando y buscando opciones constantemente para ver si se pueden encontrar mejores tratamientos, causas o, quizás algún tipo de mejora a largo plazo.

De momento sí que hay una cosa que es muy clara en cuanto a esta enfermedad, tiene síntomas visibles y síntomas invisibles. Los síntomas visibles son aquellos, que como bien dice la palabra, se ven claramente como puede ser en mi caso el ir arrastrando la pierna derecha o el necesitar un andador o una silla de ruedas. Eso se ve, aunque la gente que no distingue bien qué es la EM se piensa que he tenido un accidente o algo traumatológico. A la gente le gusta hablar sin saber, ¡qué se le va a hacer!

Los síntomas invisibles son aquellos que o no se ven, o que quizás por ser más delicados a los propios enfermos no nos gusta tanto hablar de ellos. En estos síntomas podemos encontrar la depresión, que algunos sufrimos; la urgencia o incontinencia urinaria, de eso me ha costado mucho más hablar la verdad ¿cómo explicaba que, si no llegaba a un lavabo, me lo hacía encima?, ya lo hablo con mis más allegados sin ningún problema y ellos lo entienden perfectamente; la fatiga es un síntoma que ni se ve ni se quiere entender, “es que tú no trabajas, no deberías estar tan cansada”, “tú tienes la suerte de no tener una enfermedad neurodegenerativa, lo que daría yo por poder ir a trabajar”, ahí ya se callan; la espasticidad en mi caso en mi caso es mi peor síntoma y la gente no sabe ni qué es eso, que la pierna se me quede rígida, no soy coja estoy espástica perdida. Y hay más síntomas invisibles, como enfermos con problemas de visión borrosa, problemas cognitivos, problemas para tragar y respirar, problemas de esfínter, problemas sexuales, para hablar, el equilibrio…hay una lista más grande de síntomas invisibles que de visibles, de hecho.

La lista de síntomas a la que no enfrentamos es muy extensa, por suerte, no todos los enfermos nos enfrentamos a todos los síntomas que se pueden presentar ¡menos mal! Pero hay algunos síntomas que nos pillan y les cuesta dejarnos ir como en mi caso la espasticidad que con rehabilitación ha mejorado ligeramente.

Tengamos los síntomas que tengamos hay que plantarle cara a la esclerosis, no va a poder con nosotros. Somos más fuerte que ella, pero hay que demostrárselo.