Soul

30/12/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

(Puede contener spoilers)

No sé si lo he dicho alguna vez, quizás cuando hice la entrada de Toy Story, que soy muy seguidoras de todas las películas de Pixar.

Pues resulta que el día 25, el día de Navidad, Pixar estrenó en Disney+ una película nueva: Soul. Después de comer, Alejandro y yo decidimos verla, de hecho, yo ya la he visto dos veces.

Os preguntaréis por qué he tenido la necesidad de volver a ver esta película, Soul ha cambiado algo en mí o ha tocado en algún punto de mi corazón o de mi alma donde hacía tiempo que no me paraba a ver qué pasaba o estaba pasando. Este es el poder de Pixar por el que me encantan todas sus películas.

Os cuento de qué va esta esta película en concreto. Joe es un pianista al que nunca le ha llegado la gran oportunidad para poder lanzarse en el mundo de la música y poder vivir de ello, que se tiene que conformar con dar clases de música en una escuela. Precisamente el día en que el colegio en el que da clases le ofrece un trabajo fijo se le presenta la gran oportunidad que llevaba toda la vida esperando, tocar en la banda de una saxofonista de gran renombre.

Joe está tan contento por la oportunidad que por fin ha llegado que al salir a la calle no se fija bien por dónde va ni por dónde pisa y cae en el agujero de una alcantarilla que en ese momento tiene la tapa quitada. Joe muere, aquí es donde de verdad empieza la película para mí.

Está claro que justo ahora que había aparecido su gran momento para triunfar, Joe no quiere morir, y hace todo lo posible para volver a la tierra. Acaba en el Más atrás, el lugar donde le dan a las nuevas almas, las almas de los niños que van a nacer su carácter, y además almas de personas que han muerto, pero que aún no han ido al más allá, ayudan cada uno a una de estas almas nuevas a encontrar aquello que le haga poder ya bajar a la tierra. Joe se hace pasar por uno de estos mentores que ayuda a un alma a bajar a la tierra porque piensa que así él podrá bajar a la tierra de nuevo.

El alma al que tiene que ayudar Joe, lleva en el Más atrás muchísimo tiempo, es el alma 22. Joe lo intenta arriba, pero luego acaban bajando a la Tierra, solo que Joe acaba en el cuerpo de un gato y el alma 22 en el cuerpo de Joe.

A partir de aquí, 22 tiene que hacerse pasar por Joe y vivir su vida, y Joe ayuda a que el alma 22 no fastidie su vida y pueda seguir teniendo la oportunidad del gran concierto de su vida. No lo he dicho, pero si el alma 22 nunca ha bajado a la Tierra, no ha nacido para entendernos, es porque nunca le ha atraído la idea de vivir ni cree tener un propósito, 22 está perdida sin dirección. Joe intenta contagiarle su amor por el jazz y por la vida a través de la suya, y no sabe hasta qué punto toda esta experiencia va a cambiar a 22, y a él mismo.

¿Por qué esta película me ha gustado tanto?

Creo que me ha gustado tanto esta película porque actualmente, estoy tan perdida como 22, no tengo ningún propósito claro. He pasado de estudiar lingüística y empezar a dar clases, a verme enferma de por vida y haber tenido que dejar de estudiar y trabajar. Es más, estoy a la espera de la sentencia de un juicio en el que si gano me van a jubilar con 29 años.

Yo tenía el objetivo, el propósito de vida de formarme para poder irme a vivir fuera. ¿Y ahora qué? Mi situación a cambiado, no obstante, aún no me he parado a pensar en serio en un nuevo propósito. Hay muchas cosas que digo que quiero hacer, pero no me planto de verdad a hacerlas, me puede el miedo de si de verdad cambio lo que quiero hacer con mi vida, todo esto de la esclerosis será todavía más real de lo que ya es.

Pues en esto me ha hecho pensar esta película, Pixar no hace pelis para niños, hace pelis en las que acabas pensando en cosas mucho más trascendentales como en este caso es el propósito que se tiene en la vida.

Como siempre he dicho, e ideas para ello tengo, quizás empezaré ya por fin un libro, seguiré leyendo mucho, y me animaré a seguir estudiando, hay cosas que quiero saber.

Que la vida me haya cambiado el camino, no quiere decir que me haya dejado sin objetivo en la vida; me da la oportunidad de recapacitar si no hay otras cosas que me gustaría hacer también. Tengo tiempo para dedicarme a lo que me apetezca solo me falta encontrar el qué.