Soy un vacío legal

07/12/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Después de unos dos años, por fin el pasado jueves llegó el día del juicio tan esperado.

Os cuento para que os pongáis en situación. Cuando me diagnosticaron esclerosis múltiple en agosto de 2018, yo había tenido que dejar de trabajar en la academia en la que estaba en febrero de ese mismo año. Ya no podía estar tanto rato de pie, caminar era muy costoso, y mi equilibrio ya me había abandonado; estaba trabajando con niños pequeños y no quería que en una de mis caídas acabase encima de un niño. Yo misma, por sentido común, y por acabar con el sufrimiento que me suponía el trabajo lo dejé por voluntad propia.

Cuando dejé esta academia aún no tenía ni idea de la EM, ni de lo que iba a venir. Entonces, una vez ya diagnosticada la esclerosis y cuando empecé a necesitar ya el andador para caminar, decidí cumplimentar la solicitud para que me concedieran la incapacidad. Estaba claro que me iba a ser muy complicado el poder dar clase usando caminador.

Me llegó fecha para pasar por el tribunal médico más pronto de lo que me esperaba, la verdad. Iba preparada con mis informes médicos tanto de la neuróloga como de la psicóloga. Leerme ambos informes me hizo darme cuenta de que lo que tengo no es de broma. Estaba de los nervios los días previos al tribunal, tenía tanto miedo a lo que me preguntasen o a que me hiciesen andar.

¡Qué sorpresa me llevé cuando llegó el resultado del tribunal!

Se me cayó el mundo encima cuando me llegó la carta con la respuesta del tribunal médico: me reconocían la incapacidad absoluta, pero no me la daban porque no tenía 15 años cotizados en la seguridad social. Aquí viene lo gracioso – con ironía – y la razón de que haya tenido que ir a juicio; cuando yo solicité la incapacidad tenía 27 años la cosa que quiere decir que tenía que haber empezado a trabajar con 12 años. Todos sabemos que es ilegal trabajar antes de los 16, así que por eso he esperado tanto al juicio.

Llegó por fin el día, dos años después ya no puedo salir por la calle si no es en silla de ruedas, tengo una discapacidad del 71% con baremo de movilidad, grado 1 de dependencia y depresión; soy un regalito en resumidas cuentas. Supongo que nadie se imagina que puedo trabajar con esas condiciones. Mi abogado tenía que demostrar que teniendo todo esto, tenían que perdonarme lo de los 15 años por no estar dada de alta en la seguridad social cuando solicité la incapacidad.

En el juicio el abogado de la seguridad social al menos en ningún momento puso en duda mi cuadro clínico, hubiese sido para matarlo si llega a hacerlo, e incluso afirmó que sí sería posible considerar la cotización que tengo en no se qué punto del código civil por ser menor de 31 años.

En ese mismo punto es donde quiere ganar mi abogado, siendo menor de 31 se necesitan 620 días para que te puedan conceder lo de la incapacidad. Suerte que yo empecé a trabajar a los 16 en el aeropuerto, luego pasé 6 años trabajando en Starbucks y otros dos años en academias. Si se necesitaban 620 días, yo tenía casi el doble, he trabajado como una condenada para que ahora me digan que no sirve de nada.

No fue mal el juicio, tengo que esperar unas semanas hasta que me entere del veredicto. Hasta la jueza puso cara de flipar cuando se enteró de lo de los 15 años con ahora que tengo 29 años.

¡Soy un vacío legal!

P.D: Desde que pasó el juicio no dejo de pensar en que si lo gano, me van a jubilar con 29 años y eso me tiene un poco rayada, ya haré una entrada al respecto si gano el juicio.