Valoración del grado de discapacidad

18/11/2019 Desactivado Por Noelia Cordero

¡Aleluya! Me llamaron para hacerme la valoración del grado de discapacidad. Han tardado 11 meses en darme cita. Me dijeron cuando llevé los papeles que serían unos 3 o 4 meses, pero ¡11! Estaba ya de los nervios, este día no iba a llegar nunca. Estábamos mi madre y yo comiendo tranquilamente y sonó el teléfono, era para darme la hora de mi valoración. No me lo esperaba, casi ni me acordaba ya.

              Tuve que enviarle un mail urgente a mi psicóloga para que me hiciera un nuevo informe psicológico. Busqué a ver dónde había puesto mi último informe de la neuróloga. Todo en una carpetita preparado para el día X.

              El día X llegó, no estaba tan nerviosa desde que me presenté al carnet de conducir. Alguien tenía que ponerle un número a mi discapacidad. ¿Y si pese a ir en silla de ruedas como de cabeza estoy bien no les parecía para tanto? La gente de mi alrededor me decía que exagerara, no puedo exagerar; no puedo caminar sin ayuda técnica, no tengo equilibrio, no puedo abrir latas ni escribir bien, ducharme es un infierno, mis bambas son de velcro porque no puedo atarme los cordones… ¿Qué más quieren que exagere? Expliqué todo eso, la verdad, que es lo único que tengo.

              Primero me vio la médica, me hizo preguntas sobre dónde y con quién vivo, si tengo bañera o plato de ducha, cómo me manejo en casa, si hay ascensor, me hizo levantarme de la silla…creo que entendió todos los problemas porque iba mirando a la vez el informe neurológico y el psicológico. Cuando ya acabó me dijo que ahora saliera que me tocaba verme con una trabajadora social.

              Entramos a ver a la trabajadora social, y ya me dijo más o menos cuál era mi grado y que además también entraba en el baremo de las ventajas de movilidad. Estoy hecha un espectáculo, resumen. Me explicó de todas las ventajas de las que podía beneficiarme, que son muchas la verdad. Ahora tenía que esperar un mes y medio que me llegara una carta con toda la información a casa, y unos 4 meses a que me llegara la tarjeta de discapacitada oficial.

              Ya soy una discapacitada oficial. Es bastante duro reconocerlo en voz alta, la verdad.