Ya no me acuerdo

16/11/2020 Desactivado Por Noelia Cordero

Por el título de la entrada, puede parecer que me vaya a poner a hablar de la canción de Estopa, pero va a ser que no. Ojalá.

En esta entrada quiero hablaros de que no consigo recordar la última vez que pude salir a la calle a dar una vuelta sin tener que ir con andador o silla de ruedas, ahora generalmente es silla de ruedas.

Si únicamente el problema fuese que mis piernas fuesen mejor o peor ya estaría, no obstante, empecé a perder el equilibrio mucho antes del diagnóstico y de todo lo que ha venido con ello. Ya me tenía que agarrar a barandillas para poder subir o bajar escaleras, ir en metro sin estar agarrada ya me costaba…Ahora, después de haberme caído tanto hasta que he conseguido llegar a un diagnóstico que nadie venía, lo que más miedo me da es soltarme y volver al suelo.

Atrás quedan tantas tardes de salir a caminar por aburrimiento, aunque fuese sola, en las que el único problema era que se me hubiese olvidado llevar agua y estuviese sedienta, no que mis piernas están rígidas como pasa ahora y no pueda caminar ni 10 pasos.

También quedan entre mis recuerdos esos entrenamientos para poder hacer carreras, hice unas cuantas de 10km y mi reto era al menos una media maratón. Pero ya no sé ni cómo correr y mucho menos dar más de 15 pasos sin rigidez, y desde luego no sé cómo aguantar sin estar agarrada en ningún sitio para no caerme. Guardo aún las camisetas de las carreras que hice, estuve a punto de tirarlas, pero Alejandro me animó a que no lo hiciera para que me acordara de lo que había conseguido hacer.

¡Qué bailes me pegaba al salir de fiesta! No bailaba bien, pero salía y lo hacía. Movía el culo como una tonta y eso molaba. Intento hacerlo en casa agarrada a alguna pared, pero pierde totalmente la gracia. Ahora no se me ve la misma libertad que tenía antes.

El poder salir a pasear cogidos de la mano de Alex, se nos acabó pronto porque tuve que empezar a usar el andador y ahora ya la silla. La EM nos ha quitado los recuerdos bonitos del principio, por recuerdos de caídas, visitas al médico y demás, viajes a Londres y Düsseldorf a medio gas por mis problemas…No es que no me acuerde de estas cosas, pero todos estos recuerdos son descafeinados para lo que podía haber sido, y me da mucha pena.

Y lo que más pena me da es no poder acordarme de cómo era el poder jugar con mis sobrinas de pie. Ahora que ya están más grandes y más ganas tengo de poder jugar y hacer el payaso con ellas, me encuentran sentada en una silla de la que saben no me puedo levantar para jugar. Con el espíritu de niña pequeña que tengo ¡lo bien que nos lo pasaríamos!

Menos mal que la memoria no me está jugando malas pasadas, y puedo recordar estas cosas. Aunque bien pensado, si no recordara ninguna de estas cosas no sentiría que la esclerosis me ha quitado tanto.